Diez mil horas para ser un genio: verdad o mito

Hace no mucho que escuché hablar por primera vez acerca del método de las 10.000 horas. De hecho recuerdo como los principales diarios especializados en el sector publicaban artículos analizando su veracidad o no. Sin embargo, en aquel entonces no logró llamar realmente mi atención. No obstante, casualidades de la vida, la semana pasada cayó […]


Hace no mucho que escuché hablar por primera vez acerca del método de las 10.000 horas. De hecho recuerdo como los principales diarios especializados en el sector publicaban artículos analizando su veracidad o no. Sin embargo, en aquel entonces no logró llamar realmente mi atención. No obstante, casualidades de la vida, la semana pasada cayó sobre mis manos el libro de Malcon Gladwell “Fueras de serie: Por qué unas personas tienen éxito y otras no.” Y para los que no conozcáis de qué va, es el libro en el que se recoge el método de las diez mil horas.

La sinopsis del libro dice tal que así:

¿Qué diferencia a quienes hacen algo especial en la vida de quienes no lo hacen? Fuera de serie explora las curiosas historias de los grandes jugadores de fútbol; bucea en la peculiar infancia de Bill Gates; busca qué convirtió a los Beatles en el mejor grupo de rock; y se pregunta qué distingue a los pilotos que estrellan aviones de los que no. A través de su viaje por el mundo de los «fuera de serie», los mejores, los más brillantes y famosos, nos convence de que nuestro modo de pensar en el éxito es erróneo.

Prestamos demasiada atención al aspecto de estas personas, y muy poca al lugar de donde vienen, es decir, a su cultura, su familia, su generación y a las singularidades de su educación. Brillante y entretenido, Fuera de serie es toda una referencia que al mismo tiempo iluminará y hará disfrutar.

 

En el libro, Gladwell afirma que para ser realmente un experto en algo es necesario invertir 10.000 horas en su estudio o práctica. Esto quiere decir que hay que dedicarle 10horas semanales en 20 años, 20 horas semanales en 10 años o 40horas por semana en 5 años.

Dicho esto es probable que te vengan rápidamente dos cosas a la cabeza. Primero, que eso es demasiado tiempo. Y segundo, que prima el esfuerzo frente al talento.

Pues bien, la primera afirmación te la podemos tumbar fácil. Con el tiempo que le dedicas a la televisión, o a cosas poco productivas, estamos más que convencidos de que puedas dedicarle 10 horas a la semana a algo. Por favor, no caigas en el síndrome de «No tengo tiempo», porque sí lo tienes. Simplemente has de priorizar tus intereses.

Y en cuanto a la segunda afirmación, podemos ponerte algunos ejemplos que vienen en el libro de personas que consideramos muy talentosas, y que sin embargo, más que con talento, fueron personas constantes y trabajadoras.

De hecho en «Fueras de serie: Por qué unas personas tienen éxito y otras no” podemos seguir muy de cerca a uno de los grandes del siglo XX, Bill Gates. Podemos leer cómo el programador le dedicó horas y horas en los años 70 a estudiar programación. Y fue mediante el estudio y el esfuerzo que llegó a crear Microsoft.

Otros ejemplos de constancia y esfuerzo que podemos leer en el libro, son:

Jimi Hendrix, quien se pasaba las horas y horas tocando la guitarra. Inclusive dicen que dormía con ella.
Mozart, quien a pesar de que a temprana edad ya había compuesto grandes obras, fue en su juventud cuando compuso sus obras maestras.

Rescato del libro una de las citas que dice  así

“La práctica no es lo que uno hace cuando es bueno. Es lo que uno hace para volverse bueno.”

Así pues, y siempre según Gladwell

1 hora: Podemos saber lo básico.

10 horas: Tenemos una noción más amplia de los conceptos básicos.

100 horas: Se adquiere un nivel medio.

1.000 horas: Se avanza a ser un especialista.

10.000 horas: Uno puede considerarse maestro en esa habilidad.

Conclusión

Dicho todo esto, y siempre según mi criterio ¿Es cierto que el método de las diez mil horas te convierte experto en algo? Sí, y no.

Me atrevo a decir que sí, porque desde luego te habrá dado tiempo a saber toda la teoría, y a probablemente ser bueno en la práctica. No obstante, a mi parecer el talento es bastante más importante de lo que lo es para Gladwell. Para corroborar mi teoría navegué en Internet y busqué diferentes estudios. Y efectivamente la Universidad de Priceton, entre otras, puso a estudio este método en el 2014.

El resultado: la práctica intensiva sólo supone un 12% de nuestro rendimiento en una tarea. Sube a un 24% si se trata de juegos y deportes. Y baja hasta el 4% si se trata de gestionar emergencias. Cifras ridículas en comparación con lo que se propone en el libro.

Por ello, evidentemente, si eres persistente mejorarás. Pero por muchas horas que te pases con una guitarra en la mano, lo siento, sin talento jamás llegarás a ser Jimi Hendrix.

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